Brindis

En 1999 el poeta dedicó en su salutación una cita de Giovanni Papini:

“Y una noche, sobre esa pocilga pasajera que es la tierra, en la que ni con todos los embellecimientos y perfumes se logra ocultar el fiemo, apareció Jesús, parido por una Virgen sin mancha, armado solo de su inocencia.”

(Giovanni Papini – “Historia de Cristo”)


Y ese mismo año, difundió también el poema Brindis:

Por el brindis
que celebra
la culminación de otro año
y la esperanza, intacta,
en los umbrales del nuevo.
Por el brindis,
sin más propósito que el gozo
de la amistad y la mutua compañía;
y el transcurrir del tiempo
cósmico,
misterioso y equívoco,
sin relojes
que nos atormenten,

saboreando con deleite,
la sangre añeja de la uva
soleada,
suave y fragante
que encanta el paladar.
… Y la música
ancestral de las palabras
que vienen,
remotas,
y permanecerán resonando
en nuestros oídos,
por el tiempo sin tiempo
de esa acuciante eternidad.
¡Salud!

Nota del Revisor: este mismo brindis aparece en un escrito a máquina por primera vez en 1987, dedicado a los amigos rotarios Alicia y Bernardo Wainsztok. Pero lo reutilizó como saludo general 12 años después. En este caso más que a la Navidad, se alude al Año Nuevo. Es una de las pocas prosas poéticas del autor, dado que él entendía la poesía en el sentido clásico del término, con estricta métrica, acentuación y rima.

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