Coloquio

A Atilio Scagno.
En memoria del amigo entrañable que se fue en silencio, con un pudor tan escrupuloso, cual si temiera importunar.

Ves, Atilio, ya todo está sobrando.
Vení, acodémonos en la tranquera,
y oigamos, en silencio, la señera
voz que de afectos viene desbordando.

En cada surco vivirás sembrando;
este campo es tu estatua verdadera,
y aunque la vida sea una quimera
siempre esta tierra te estará nombrando.

Tu aura, entre los vientos que la cruzan
estará; en las acequias rumorosas,
y en el sol que madura los trigales.

Junto a las voces que el rodeo azuzan,
o igual entre la gracia de las rosas
que ofrendan en tu casa los rosales.

5 de abril de 1995


Nota del Revisor: Atilio Scagno, amigo del Rotary Club de Constitución, era el dueño original de la fábrica de quesos Jorgiano, ubicada en San Jorge, provincia de Santa Fe. Don Atilio era un neto hombre de campo y había invitado una vez a los rotarios a recorrerlo. Era un hombre muy afable, corpulento, con cara de bonachón; su esposa Elma era dulce y encantadora. A esa actitud campera típica de Don Atilio hace referencia aquí el autor. Poema encontrado suelto en la libreta de borradores; luego vuelto a descubrir en una carpeta personal, en la versión tipeada y enviada a su viuda Elma 7 años después. La fecha estipulada en esta carta difiere de la del manuscrito; a esta última le otorgo mayor veracidad, porque parece la fecha de composición del soneto; la tipeada debe responder a la fecha de fallecimiento de Atilio, el 4 de marzo de 1995.

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