El viaje

Ya que me llevo el corazón sombrío
concédeme partir en la alborada,
cuando el claror que llegue a la mirada
asista, a la sazón, de último avío.

No encallará mi nave en el bajío
al alejarse de la orilla amada
pues la estela del alba, demorada,
ha de guiar el rumbo a su albedrío.

No tendrá dimensión la singladura
ni del tiempo del viaje habrá memoria
pero el alma en su afán seguirá alerta

confiando en la promesa, que asegura,
que al cabo de esta ausencia transitoria
has de reunirme con mi niña muerta.


Nota del Revisor: doy fe de que fue profético: su deseo fue cumplido. Mi padre murió en la alborada del 26 de abril de 2014.

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