Navidad IX
(Nana de la Nochebuena)

Yo quiero un niño
para mi cuna,
piel de azucena
y ojos de luna.

Y le haré en ella
con un vellón
de nueva esquila,
blando colchón.

En su custodia,
guardia de honor,
pondré con celo
todo mi amor.

Señor, prometo
que como es ley,
será mi lumbre.
Será mi Rey.

Junto a mis bienes
que escasos son,
tendrá los dones
del corazón.

Sé que la noche
en que Él vendrá,
de luz intensa
se vestirá.

Y para siempre
como señal,
brille en los cielos
luz cenital.

Duérmase el niño
que ya llegó,
con la dulzura
de este arrorró.

1992

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