Recaída

Asomado a la inmensa arquitectura
complejo ingenio de Su pensamiento,
en éxtasis sereno o turbulento
atisba el sino de Su creatura.

La ama, y le atribula la aventura
a la que la arrojó el atrevimiento,
con su vida mortal por escarmiento
y la muerte de un Dios por impostura.

No es ajena a Su esencia la amargura
y conjetura, en Su discernimiento,
si siglos de tenaz confinamiento

no expían tales culpas con largura.
¿Cómo puede —¡infeliz! —tu aturdimiento
volver a repetir la desventura?


Nota del Revisor: originalmente intitulado “Dolor”.

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