A ti… corazón

Revolviendo del alma los rincones,
en un momento de atención sumido,
encontré las cenizas apagadas
de primeros amores, que se han ido.

Como aquel que sacude la empolvada
capa que cubre todos los objetos,
así yo sacudí de mis amores
los momentos amargos de desprecio.

Y como el bronce compararse puede
con el oro después de estar pulido,
me sorprendí que los amores tristes,
con los dulces se hallasen confundidos.

No es justo — pensé — que esto suceda,
y separarlos quise con razón,
mas, ¿cómo separar de un solo soplo
lo con fuego grabado al corazón?

— Pues… el Amor, entonces cuando acaba,
¿sabes, amor, decirme adónde va?
— Pues el Amor, mi bien, aunque termine
siempre contigo está.

Firmado como Jorge Man

6 de abril de 1952 – Día del cumpleaños Nº 23 de Juvencia.


Nota del Revisor: cuenta Juvencia en su diario: “La poesía fue a raíz de una conversación por teléfono en que cité estas rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, uno de mis poetas preferidos:

Los suspiros son aire y van al aire
Las lágrimas son agua y van al mar
Dime, mujer, cuando el amor se acaba,
¿sabes tú adónde va?”

La rima tiene un error de cita, porque Bécquer decía “cuando el amor se olvida”. Pero explica claramente la génesis del poema de mi padre.

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