Buscando a Dios

Al amigo doctor PEDRO ANTONIO PRADO, celebrando el nacimiento de su hijo PEDRO ALEJANDRO, con honda estima.

Cuántas veces, sumido en tu extravío,
buscando SU presencia entre las cosas,
lograste explicaciones criteriosas,
pero tu corazón… quedó vacío.

Las ansias, en sublime desvarío
exploran soluciones cavilosas;
mas, cuanto más perfectas, más dudosas,
por ser SU esencia inmenso desafío.

Huye de la razón, a sus chispazos,
y de las ciencias vanas, hace escombro.
Atiende los motivos que te nombro

y no busques con torpes manotazos.
Hoy le encuentras, allí, para tu asombro,
en el hijo que meces en tus brazos.

19 de julio de 1981


Nota del Revisor: el doctor Pedro Prado era abogado y conocido del autor. El poema brilla en la contraposición entre los triunfos y las derrotas del profesional, en su lucha cotidiana contra los problemas en este caso legales, y la luz divina que surge del misterio de una nueva vida. No cabe duda que el nacimiento de un niño cercano caló hondo en el alma de mi padre a casi 4 meses de la pérdida de Hebe.

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