Exhortación

Ahora, que la noche con su manto,
piadosa cubre el trajinar ufano,
apártate de todo lo profano,
exige de ti mismo confesión.
Momento tan sublime no postergues,
actúa como juez y como reo,
yo cual juez implacable te deseo
y cual reo suplica tu perdón.

Conforme de ilusiones no te sientas,
a nadie sacia la promesa vana,
y duro brega para que al mañana
de ti puedas brindarle lo mejor.
¡Ay! si necio, te mientes a ti mismo
creyendo que la llaga cicatriza,
trocando a fuerza el llanto por la risa,
haciendo insoportable tu dolor.

Jamás desmayes, aunque el mundo infame
escarnio haga de tu pensamiento,
ni reniegues tampoco del momento
en que fuerte elegiste el porvenir.
Ten muy en cuenta que aunque no aparente
desde el punto de vista del humano,
es mucho más perfecto el bufo vano
que el tirano que de él, suele reír.

Ejemplo toma del que fue adelante,
alta la frente y honda Fe en el pecho,
y a cada paso el corazón deshecho,
lamento triste, fuente de dolor;
girones hacía de sus entrañas
cubriendo su razón espeso velo,
levantaba sus ojos hacia el cielo
y al Eterno cantaba su loor.

Qué sentido te asiste a que impasible
consientas por vergüenza o cobardía
que el hombre, sin derecho, y a porfía
te arrastre a la corriente de ambición,
de los que van perdidos, por el mundo,
satisfaciendo insanas ilusiones,
y viviendo a merced de las pasiones,
sin Fe, sin esperanza, sin razón.

Presto, aléjate ahora de esa senda,
deja que siga sola la manada,
de los que van de prisa hacia la nada
ciega la vista, sordo el corazón.
Que nunca empañe tu alma lo mezquino,
y guárdate del mal que solapado,
sólo espera que pases a su lado,
para asestar su golpe de traición.

Contempla así, la faz carnavalesca
que presenta la inmensa caravana,
confundiendo el hoy con el mañana
perdiendo de las cosas su noción;
haciendo de la vida una comedia
y fingiendo sus actos de tal suerte,
que ríen en la vida de la muerte
y lloran en la muerte de aflicción.

Mira su vanidad, su extraña pompa,
su mueca de desprecio, en qué ha quedado;
sólo un montón informe abandonado
triste recuerdo de una antigua unión,
que no creyeron, haciendo de la carne
el eje principal de su existencia,
y desdeñando lo que fue su esencia
consagráronse así a su devoción.

Tal, han caído, juntando sus despojos,
tarde enseñanza a torpes pretensiones,
sin distinción de clases ni blasones
férreo tributo que nos carga el Ser,
y nos recuerda pues como al descuido
que no gozamos de existencia eterna
y que la débil apariencia externa,
fácil se quiebra, como habrás de ver.

Tan solo el Alma, con su luz perdura
si a ella has dedicado tus desvelos,
y enjoyarla has podido, en hondo celo
con virtudes basadas en la Fe;
que serán las columnas de tu ciencia
derramada del mundo en el desierto,
y aun el día en que tú yazcas muerto
incorruptible mantendráse en pie.

Firmado como Jorge Man

20 de octubre de 1952


Nota del Revisor: uno de los poemas más extensos del autor, si no el más extenso. El título es mío. Sin título en el original.

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