Ruego Nº 1

A ti, Juvencia, mi amor…

Si a los labios que juran sus promesas
te entregas en secreto desvarío,
a la dulce caricia que arrebata
no le quites su brío…!

Si no velas el rostro a la caricia
que te brinda mi amor en su delirio;
a la caricia ardiente, apasionada,
responde con cariño…!

Si de la flor te apiadas y le ofreces
la suave protección del seno tibio;
a la dulce caricia que arrebata
no la mates de frío…!

Si te duele, mujer, en tu carrera,
el gorrión en el suelo, desvalido;
a la caricia ardiente, apasionada,
no le niegues su nido…!

23 de abril de 1956


Nota del Revisor: una silva regular. Encuentro al final una similitud casual con el hermoso verso de “La serenata” de Francesco Paolo Tosti, cuando dice “e ai baci miei ricusa ancor un nido la mia signora bionda”. Pero en esa época el poeta tenía 24 años y casi con seguridad no había tenido todavía contacto con la canción de Tosti.

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