Triunfal

Llevó la cruz con quebrantado paso
manando vida por su carne rota
y sufrió la tragedia gota a gota
hasta colmar el infamante vaso.

Crucificado ya, transido, laso,
es Rey ante el poder de lanza y cota.
Sobre la cumbre coronada flota
la tristeza profunda del ocaso.

En el olvido yacen la picota,
el ultraje, la hiel, el latigazo…
pero subsiste el inmortal abrazo

que de su cuerpo torturado brota:
proclama de perdón en la derrota,
¡amor triunfal que surge del fracaso!

RICARDO MIRÓ VALDÉS

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