Visión

Hoy sorprendí una imagen en mi espejo
sollozando en silencio. La costumbre
de aguardar del cristal la servidumbre
de crear sólo mundos por reflejo

perturbóme el sentido que, perplejo,
se apartó con humana incertidumbre
pues, si yo no lloraba, ¿de qué lumbre
surgía aquel efecto desparejo?

Mas, al punto, volvíme arrepentido
y en una crisis de estremecimiento
a mi figura la visión se empalma

porque hube, de pronto, comprendido
en un relámpago de entendimiento
que allí, también, se reflejaba el alma.


Nota del Revisor: este es uno de sus sonetos más terribles a mi parecer: bellísimo, conmovedor hasta el tuétano.

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