Átropos

No te dejes llevar por el instinto
mas ajeno tampoco te comprendas,
ni guíes a tu alma por las sendas
que pueden acabar en laberinto.

Sabe el camino, que no es en sí distinto,
y preciso acaso es que lo aprendas,
no quiero que, cobarde, ante mí vengas
medroso a penetrar en mi recinto.

Consérvate sereno y no te engañes,
no pienses que después todo se acaba,
y no llores, ni gimas, ni reclames

por nada a que este mundo te aferraba.
Nunca permitas que tu vista empañe
la vida, que lo es todo… y que no es nada.


Nota del Revisor: cuasi soneto de juventud, en estilo moderno, con rima asonante. El quinto verso es imperfecto con 12 sílabas. Átropos, la mayor de las tres Moiras, es la personificación de la muerte en la mitología griega, más conocida entre nosotros por su nombre romano: la parca.

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