Fuiste…

A ti, Hebe, hija adorada; en tu memoria.

Fuiste relámpago de amor ardiente.
Un átomo de vida, germinada.
Lento crecer de ser, desde la nada.
Rosa de luz, radiante, en tu naciente.

Fuiste amor encarnado y esplendente.
Una infancia feliz y alborotada.
Después, niña graciosa y delicada;
luego, orgullo y pasión adolescente.

Fuiste causa y fervor prevaleciente.
Cómo ángel de piedad, iluminada.
Una brasa de fe, desesperada;

honda angustia, y dolor sobresaliente.
¡Fuiste Dios! sin exceso irreverente.
¡Fuiste grito, en el alma desgarrada!

17 de agosto de 1981


Nota del Revisor: una composición poética definitivamente inferior en comparación con las altas cumbres que alcanzó, no sorprende que mi padre la descartara del cuerpo general de sonetos a Hebe que él compiló, a pesar de ser rigurosamente descriptiva de la vida de su hija en forma poética. Debe ser incluida aquí sin embargo como curiosidad y por rigor de completitud de su obra.

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