Morir de amor

Aunque polvo final, deja que en humo
se convierta este cuerpo atormentado,
y que de tanto amar desesperado
ardan los aires en los que me esfumo.

Y si en lumbre celeste me resumo,
así sea de Ti muy alejado
oirás clamar: “— Señor, de ese pecado
condenarme podrás, porque lo asumo.”

“—No sé quién fui en el orden de Tus cosas,
pero sí sé que como padre amante
fue ligado mi paso vacilante

al yugo de las penas ominosas.
¡Mas… si es Tu voluntad, yo la bendigo,
porque morir de amor no es un castigo!”

Mayo de 1984


Nota del Revisor: existe una versión original, luego corregida, donde cambia el segundo verso de la segunda estrofa, que rezaba de la siguiente forma:

Y si en lumbre celeste me resumo,
el asombro del orbe iluminado
me oirá clamar: “— Señor, por tal pecado
condenarme podrás, porque lo asumo.”

La versión final “así sea de Ti muy alejado”, más dolorosa, expresa la posibilidad de que la reconciliación con el Creador jamás llegue.

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