Remanso

Dame un sitio pequeño y recoleto
en donde remansar mi desconsuelo,
que tenga por dosel un claro cielo
y por lumbre y hogar un sol discreto.

Por quitasol, la sombra de un abeto;
flores silvestres por tapiz del suelo
y el rústico rumor de un arroyuelo
que cuente, en confidencia, algún secreto.

La fiel y muda estancia de la roca;
la asistencia del pájaro que toca
la música de fondo de la historia…

Y solos yo, Señor, y Tu presencia…
y la sombra adorada de la ausencia
que evoca a cada instante la memoria.

14 de septiembre de 1984

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