Todo

A mi esposa.

Estás en la raíz y en el capullo
fuerza vital que nutre mis entrañas,
y en pulsos sosegados me acompañas
ajena a los disturbios del orgullo.

Como toma el arroyo su murmullo
del oscuro hontanar de las montañas,
la que hubiese mejor en mis hazañas
tendrá su origen en tu amante arrullo.

Porque, aún más allá de lo consciente,
cuanto yo hago, pienso, siento o digo
viene de ti, que estás omnipresente.

Y que el Cielo descienda por testigo
pues, aunque se presuma diferente,
estuvo siempre en ti. ¡Nació contigo!

23 de mayo de 1983


Nota del Revisor: versión final del autor. Hay ligeras diferencias con la versión original manuscrita. Intitulado originalmente “Juvencia!”. Con dedicatoria final: “tu esposo, que aunque no lo demuestra, te ama”.

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